El amor verdadero no es magia. Es conexión e inversión personal, es compromiso y el respeto auténtico por el otro. Ahí donde ser capaces de asumir un proyecto en común, respetando a su vez el crecimiento individual de cada uno.
¿Existe el amor verdadero?
Si tuviéramos que definirlo, diríamos que es algo más que un sentimiento. Es una sutil combinación en la que la causalidad se alía con la conexión y brilla con la complicidad. A su vez, surgen elementos tan poderosos como la reciprocidad, el cuidado, la atención y ese compromiso firme donde emprender proyecto en común, pero respetando a su vez el crecimiento individual.