Vivimos un momento en el mundo donde, cada vez más, se hace palpable la necesidad de encontrar respuestas. Respuestas que nos lleven a una comprensión más amplia. Respuestas que nos permitan salir de la prisión de nuestras creencias heredadas, de la prisión de Maya, nuestra mente conceptual.Lo viejo se está derrumbando en pedazos en todos los ámbitos de nuestra existencia. Es un cambio acelerado que se manifiesta en el síntoma de inquietud constante en todas las personas, en la sensación subterránea de inseguridad, de temporalidad de todo. De alguna manera “se nos está obligando” cada vez más a vivir “el ahora”, el presente, y como siempre, el mundo no hace si no reflejar ese estado de conciencia en el que nos encontramos.


















