Además de para reproducirse y para pasar un buen rato, el sexo es también una vía de conocimiento de uno mismo, de crecimiento personal y hasta de expansión de la conciencia.
O al menos esa es la idea de filosofías tan antiguas e interesantes
como el tantra, en India, o la alquimia interna taoísta, en China.
Últimamente occidente ha recuperado la primera de estas doctrinas,
difundida ahora y comercializada a través de masajes tántricos,
cursillos de fin de semana sobre sexualidad sagrada, seminarios de
manejo y conducción de la energía de la libido… ¿Un montón de
alternativos de la Nueva Era tratando de ligar los fines de semana, o de
justificar con rollos espirituales lo que muchos aún creen que son sus
bajos instintos?
Cuando se habla del tantra referido a la sexualidad, la gente lo asocia
inmediatamente con técnicas mentales y corporales dirigidas a retardar la eyaculación
y prolongar así la duración del encuentro sexual, pero el tantrismo es
más que eso, es toda una filosofía que comprende muchas otras áreas de
la vida.
“El Tantra es una atención plena a todo el movimiento energético de
nuestra vida. Entendiendo como energía a los pensamientos, deseos,
emociones…