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La Fábula Del Banquero Y El Pescador
8 de enero de 2020
20 de diciembre de 2019
La fórmula de la felicidad está muy manida; sin embargo, la perspectiva de Daniel Gilbert merece la pena. Lo que este psicólogo social propone es simplificar el objetivo, identificando, a su vez, a la voluntad como elemento vertebrador.
Daniel Gilbert es psicólogo social, escritor y profesor de la Universidad de Harvard. Se volvió famoso con su libro Tropezar con la felicidad, que ha sido traducido a más de 30 idiomas. También se hizo célebre porque, en sus múltiples charlas y conferencias, asegura haber encontrado lo que todo el mundo busca: la receta de la felicidad.
18 de septiembre de 2019
Según los japoneses, todo el mundo tiene un Ikigai, "un motivo para existir". Algunos lo han encontrado y son conscientes de su Ikigai; otros lo llevan dentro, pero todavía lo están buscando. Este es uno de los secretos para una vida larga, joven y feliz como la que llevan los habitantes de Okinawa, la isla con la población más longeva del mundo.
7 de marzo de 2019
En cierto momento de la vida, uno se da cuenta de que debe crear su propia felicidad a pesar del caos y la negatividad que lo rodea. Sin embargo, utilizar el pensamiento positivo y ser dueño verdadero de su vida puede resultar difícil en un mundo que parece querer hundirnos con cada paso que damos. Todos los problemas con los que tenemos que lidiar pueden llegar a ser abrumadores, pero considerar algunas citas poderosas y verdaderas en la vida puede ayudarle a mantener las cosas en perspectiva. La próxima vez que se sienta desanimado o quiera rendirse, recuerde la perspectiva de estas citas en la vida.
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31 de enero de 2019
Papá:
Siempre creí que yo no tenía nada que sanar contigo. Que mamá era la que había sido una bruja cruel que a punta de gritos e insultos había roto en mil pedazos mi corazón, y que tú eras ese caballero de la armadura perfecta divertido y genial. Todo iba bien papá, hasta que me casé. Y empecé a repetir a mi madre, a sentirme exhausta, cansada, ignorada, no apreciada, no valorada, enojada y sin ganas de vivir.
2 de octubre de 2018
Es muy frecuente oír que perdonar es la clave para nuestra evolución espiritual, recientemente estudios revelan que el perdón es un factor importante si deseamos un estado de salud óptimo y libre de estrés. Pero, ¿qué es realmente el perdón?, ¿se puede perdonar realmente?. En nuestra sociedad se ve al perdón como un “regalo”, le estoy otorgando un premio a aquel que me hizo daño, aquello que me causo sufrimiento, eso que tanto me hizo sufrir.
27 de septiembre de 2018
Un turista americano fue a El Cairo, con el único objetivo de visitar a un famoso sabio. El turista se sorprendió al ver que el sabio vivía en un cuarto muy simple y lleno de libros. Las únicas piezas de mobiliario eran una cama, una mesa y un banco.
- ¿Dónde están sus muebles? – preguntó el turista.
Y el sabio también preguntó: - ¿Y dónde están los suyos?
26 de septiembre de 2018
Me gusta pensar que hay puntos de inflexión, pequeños detalles que encienden una chispa dentro de nosotros. Es ese momento en que captas las cosas en su verdadera magnitud, en el que miras el mundo, a la persona que está a tu lado o a ti mismo, de otra forma, porque has adquirido una comprensión diferente. Se trata de ese instante en el que algo hace clic y te das cuenta de que algo ha cambiado, aunque aparentemente no haya cambiado nada.
11 de septiembre de 2018
Estoy leyendo este libro, y me está pareciendo muy interesante, como Erich Fromm nos "enseña" a amar. He encontrado este artículo referente al libro y aquí os lo dejo.
El amor, según Erich Fromm, debe celebrarse todos los días como un acto liberador y enriquecedor. Porque quien logra aprender a amar de forma madura y consciente, entiende que el querer no sabe de posesiones o condiciones. El amor es por encima de todo la preocupación activa por la vida, es cuidado y el deseo firme de favorecer el crecimiento de aquellos a quienes amamos.
7 de junio de 2018
22 de diciembre de 2017
El alma es el ser, el “Yo” que habita en el cuerpo y actúa a través de él. El alma vendría a ser la esencia de las personas. Sin el alma es como una lámpara sin electricidad, una computadora sin el software. Con la introducción del alma, el cuerpo adquiere vida, visión y oído, pensamiento y habla, inteligencia y emociones, voluntad y deseo, personalidad e identidad.
22 de septiembre de 2017
Practica al menos 3 cada día y tendrás resultados garantizados.
1 - Ten pensamientos positivos de forma permanente, imagina que solo lo mejor podría ocurrirte.
2 - Usa solo palabras positivas. No te quejes mas.
14 de agosto de 2017
Estos días escucho a las mujeres decir que quieren un hombre evolucionado y consciente. He decidido que eso, a grandes rasgos, significa que quieren estar con un hombre que pueda ver su humanidad por completo, los profundos regalos que ofrecen como mujer femenina y ser humano, antes que centrarse en su culo. También debe haber abrazado su propia dosis interior de feminidad, para poder acoger verdaderamente a las mujeres femeninas de su medio. Seguramente haya más que decir al respecto, pero no quiero exagerar este punto. No diré, de todas formas, que yo sea un hombre evolucionado, ya que me podría perjudicar si lo hago. Todavía como hamburguesas con queso, así que…
9 de julio de 2017
¿Quieres encontrar al amor de tu vida pero no tienes idea de cómo hacerlo ni dónde buscarlo? Pues bien, es probable que, para lograrlo, antes tengas que planear una o varias citas contigo para descubrir qué te gusta, de qué eres o no capaz y cuán difícil o agradable es estar con alguien como tú.
7 de julio de 2017
La ecuanimidad es esa zona en medio de la felicidad explosiva y la tristeza profunda, es una zona donde tienes cierto nivel de felicidad constante que se traduce en alegría por aprender y vivir aquí en Gaia, y además tienes una dosis decente de los sabores amargos de la vida para que puedas aprender de ellos, aprender a manejarte a través de ellos y hasta aprender a disfrutarlos.
30 de mayo de 2017
Había escuchado hablar mucho, y bien, sobre este libro, tenía ganas de leerlo y esta pasada semana he ido escuchando en mi mp3 el Audiolibro (Dura casi 6 horas) mientras hago mis caminatas mañaneras de costumbre. Mi trabajo no me deja tiempo alguno para poner artículos estas dos semanas (y bien que lo siento) pero lo primero es lo primero y muy pronto volveré a tener activo el blog como tod@s os merecéis, aunque he encontrado un hueco y aquí estoy aconsejándoos este libro.
11 de abril de 2017
El tiempo me ha hecho entender que dejar ir no es darse por vencido, que no es un acto de debilidad sino de fortaleza y crecimiento: porque aunque me duela dejarte ir comprendo que hay cosas que no pueden ser.
26 de febrero de 2017
Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida será mejor después de casarnos, después de tener un hijo y entonces después de tener otro. Entonces nos sentimos frustrados porque los hijos no son lo suficientemente grandes y pensamos que seremos más felices cuando lo sean. Después de eso nos frustramos porque son adolescentes (difíciles de tratar).
11 de enero de 2017
A pesar de que vivimos en un mundo de tanta información y fuentes para educarnos sobre la salud emocional, hay otros elementos sociales como el estrés, los hábitos que causan ansiedad y los ambientes negativos, los cuales provocan depresión en muchas personas. Para nuestro bienestar emocional, es importante sentirnos cómodos con quienes somos y contar con algunas ideas para sentirse orgulloso de uno mismo, sin timidez, sin nerviosismo y sin ansiedad.
30 de diciembre de 2016
En
lugar de obsesionarte con las críticas o de criticar a otros, dedica tu
tiempo a mejorarte a ti mismo y a mejorar tu entorno. En la vida hay
pocas cosas tan agotadoras como escuchar a una persona criticar a todas
horas. Además de hacernos vivir en un pozo lleno de comportamientos
negativos, nos acaba haciendo sentir muy mal. En definitiva, las
palabras y las actitudes de un entrometido nos desgastan de tal manera
que dejan nuestra mente devastada.
Cuando nos encontramos ante estas situaciones tenemos dos opciones: alejarnos o intentar ayudarles. Y es que, como ilustra la célebre frase del comienzo, no hay un indicio más acertado de pobreza emocional y vital que el hecho de que una persona dedique su tiempo y esfuerzo a criticar a los demás. Si estamos cerca de una persona criticona tenemos que tener muy presente la capacidad que tienen para intoxicar nuestras emociones, ya que pueden desequilibrarnos totalmente de manera sencilla.
En este sentido, vivir en paz no tiene precio, por lo que siempre debemos proteger nuestro espacio físico y psicológico. Hay que crearse una coraza de anticríticas no constructivas, pues digamos que las palabras solo hieren cuando te importa quién las dice, qué es lo que dice y cómo lo dice.
Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya
Lo que otras personas digan de ti es su realidad, no la tuya. Ellos saben tu nombre, pero no tu historia, no han vivido en tu piel, no han calzado tus zapatos. Lo único que los demás saben de ti es lo que tú les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni tus ángeles ni tus demonios.
Hay personas que, de manera malintencionada o sin ningún tipo de criterio, dan su opinión sobre cualquier circunstancia aunque nadie se la haya pedido. El objetivo de estas críticas enmascaradas es hacer daño, menospreciar y disfrutar con la preocupación ajena.
La gente que hace esto suele tener tan baja su autoestima que no logran aceptarse a sí mismos ni a los demás. Esto explica su facilidad para juzgar y poner etiquetas, lo cual solo refleja la realidad de cómo se sienten y su capacidad para proyectar sus propias dificultades emocionales. Aunque creamos hacerlo normalmente, nadie es capaz de descodificar el sentir ajeno. Nos cuesta entendernos a nosotros mismos como para saber lo que otros viven, sienten, aprenden o padecen.
Así, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo. Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Si atiendes de manera frecuente a las críticas estás haciendo peligrar tu bienestar y tu equilibrio emocional. Por eso, es mejor que dediques tu tiempo a mejorarte a ti y a mejorar a tu entorno.
No te corresponde señalar ni ser señalado, sino preocuparte por corregir tus errores hasta alcanzar el mayor nivel de bienestar emocional existente. Si nos superamos en el orden personal, ganaremos sinceridad, respeto, humildad, generosidad y honradez. No podemos pretender ser perfectos, pero sí que es importante que mantengamos una actitud de mejora constante que nos ofrezca la posibilidad de vivir nuestra vida sin sometimientos, sin chantajes y sin dependencias emocionales.
Sanar nuestra parte dañada
Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, lo próximo que nos toca es perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos.
Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la hace. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Pero, ¿cómo podemos hacer frente al daño emocional que nos ocasionan las críticas? Vamos a pararnos a pensar sobre ello. La consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan sobre nosotros, es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Querer complacer a los demás a costa de perder nuestra identidad no es en absoluto saludable.
¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por lo que otros piensan de ti. Aunque solemos sentirnos el centro de las miradas de la gente, en realidad normalmente lo que hacemos o dejamos de hacer no es relevante para ellos. O sea, los demás piensan en nosotros mucho menos de lo que creemos.
Da igual lo que hagas o cómo lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Intenta vivir y actuar como crees oportuno. Sé natural y date cuenta de que la única vía para sintonizar contigo mismo es hacer lo que sientes en cada momento.
No esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino.
Cuando nos encontramos ante estas situaciones tenemos dos opciones: alejarnos o intentar ayudarles. Y es que, como ilustra la célebre frase del comienzo, no hay un indicio más acertado de pobreza emocional y vital que el hecho de que una persona dedique su tiempo y esfuerzo a criticar a los demás. Si estamos cerca de una persona criticona tenemos que tener muy presente la capacidad que tienen para intoxicar nuestras emociones, ya que pueden desequilibrarnos totalmente de manera sencilla.
En este sentido, vivir en paz no tiene precio, por lo que siempre debemos proteger nuestro espacio físico y psicológico. Hay que crearse una coraza de anticríticas no constructivas, pues digamos que las palabras solo hieren cuando te importa quién las dice, qué es lo que dice y cómo lo dice.
Lo que otras personas piensen de ti es su realidad, no la tuya
Lo que otras personas digan de ti es su realidad, no la tuya. Ellos saben tu nombre, pero no tu historia, no han vivido en tu piel, no han calzado tus zapatos. Lo único que los demás saben de ti es lo que tú les has contado o lo que han podido intuir, pero no conocen ni tus ángeles ni tus demonios.
Hay personas que, de manera malintencionada o sin ningún tipo de criterio, dan su opinión sobre cualquier circunstancia aunque nadie se la haya pedido. El objetivo de estas críticas enmascaradas es hacer daño, menospreciar y disfrutar con la preocupación ajena.
La gente que hace esto suele tener tan baja su autoestima que no logran aceptarse a sí mismos ni a los demás. Esto explica su facilidad para juzgar y poner etiquetas, lo cual solo refleja la realidad de cómo se sienten y su capacidad para proyectar sus propias dificultades emocionales. Aunque creamos hacerlo normalmente, nadie es capaz de descodificar el sentir ajeno. Nos cuesta entendernos a nosotros mismos como para saber lo que otros viven, sienten, aprenden o padecen.
Así, no deberíamos darle importancia a lo que los demás dicen de nosotros, pues sus palabras obedecen a una realidad ilusoria que su mente ha creado con el afán de saberlo todo. Las personas más infelices en este mundo son las personas que se preocupan demasiado por lo que piensen los demás. Si atiendes de manera frecuente a las críticas estás haciendo peligrar tu bienestar y tu equilibrio emocional. Por eso, es mejor que dediques tu tiempo a mejorarte a ti y a mejorar a tu entorno.
No te corresponde señalar ni ser señalado, sino preocuparte por corregir tus errores hasta alcanzar el mayor nivel de bienestar emocional existente. Si nos superamos en el orden personal, ganaremos sinceridad, respeto, humildad, generosidad y honradez. No podemos pretender ser perfectos, pero sí que es importante que mantengamos una actitud de mejora constante que nos ofrezca la posibilidad de vivir nuestra vida sin sometimientos, sin chantajes y sin dependencias emocionales.
Sanar nuestra parte dañada
Para sanar las heridas emocionales que nos causa la crítica, debemos de tener claro, en primer lugar, que somos personas únicas y excepcionales. Conforme a esto, lo próximo que nos toca es perderle el miedo a sentir y a pensar por nosotros mismos.
Son los demás los que están juzgando y criticando, no tú. La crítica no constructiva lleva consigo gran pobreza emocional en el mundo interno de quien la hace. Por lo tanto, si la persona no se deja enriquecer, en estas ocasiones te conviene ser emocionalmente egoísta y “que cada palo aguante su vela”.
Pero, ¿cómo podemos hacer frente al daño emocional que nos ocasionan las críticas? Vamos a pararnos a pensar sobre ello. La consecuencia directa de dar crédito a lo que los demás piensen y digan sobre nosotros, es que acabamos convirtiéndonos en alguien que no somos. Querer complacer a los demás a costa de perder nuestra identidad no es en absoluto saludable.
¿Eres una buena madre? ¿Eres una persona con éxito? ¿Eres inteligente? ¿Realizas bien tu trabajo? ¿Les gustas a los demás? Date cuenta de toda la energía que pierdes preocupándote por lo que otros piensan de ti. Aunque solemos sentirnos el centro de las miradas de la gente, en realidad normalmente lo que hacemos o dejamos de hacer no es relevante para ellos. O sea, los demás piensan en nosotros mucho menos de lo que creemos.
Da igual lo que hagas o cómo lo hagas, siempre habrá alguien que lo malinterprete. Intenta vivir y actuar como crees oportuno. Sé natural y date cuenta de que la única vía para sintonizar contigo mismo es hacer lo que sientes en cada momento.
No esperes que los demás comprendan tu viaje, especialmente si nunca han tenido que recorrer tu camino.
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