Las relaciones son fundamentales en la vida, pero no por ello son lo más fácil de establecer. De hecho, lo contrario es más bien la norma.
A pesar de que el ser humano es un ser social, que encuentra su fortaleza en su capacidad de tejer vínculos con sus semejantes, tal pareciera que a lo largo de nuestra historia nos hemos desentendido cada vez más de ese elemento imprescindible en el desarrollo de nuestra existencia, de modo tal que ahora pareciera que se ha instalado una dificultad generalizada para conocer gente, hacer amigos, entablar relaciones sentimentales sinceras, quererse, ayudarse, hablarse, etcétera.
En cierta medida, esto puede explicarse porque entendemos tarde en la vida que amar también requiere de un aprendizaje. Uno que además debe experimentarse en cabeza propia. Ello, sin embargo, no impide que seamos capaces de tomar algunos cuantos atajos (así sean teóricos) para la práctica del amor.
Vemos la vida como somos, no como es
La perspectiva que tenemos de la vida suele estar determinada por nuestra percepción. La realidad como tal existe, pero en el caso del ser humano es prácticamente imposible disociarla de los códigos con los cuales la volvemos comprensible. Y esos códigos tienen siempre una dimensión subjetiva. En el caso de la subjetividad y las emociones, esto es todavía más evidente en la manera en que una persona se coloca frente a la vida. Hay quienes la viven como un desafío emocionante, mientras que a otros les parece una carga insufrible. Hay quien se alegra aun en medio de la adversidad, y otros que encuentran motivo de queja incluso en los detalles más banales. Y no obstante, hasta cierto punto podría decirse que la vida es la misma para todos. Sus condiciones cambian, en efecto, pero el hecho de estar vivos, la energía que circula en todo aquello que tiene vida, es en cierta forma una misma esencia, de la cual obtenemos aquello que estamos dispuestos a pedir y a recibir a cambio de nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestras expectativas. Es necesario entender que no todas las personas miran la vida de la misma manera.


















