Quizás hemos escuchado hablar del poder de la palabra, de su efecto energético, de la predisposición ante su presencia, el compromiso que ella implica y cómo hablan de quien la pronuncia. Sin duda la palabra es un poderoso recurso a través del cual nos comunicamos y activamos nuestra vibración, haciéndola parte importante de nuestra manifestación en este plano material.
Si bien la palabra posee un inmenso poder, el silencio, podría decirse que es mucho más importante y poderoso y en este caso no nos referimos a aquel que representa la ausencia de palabras, mientras nuestra mente produce incontables pensamientos. No se trata de evitar el ruido que se mide en decibeles, ni de no comprometernos con aquello que no nos satisface, sino del silencio de la mente.











