Nada es más sano que la reciprocidad, sin que ello represente que estamos dando con el fin premeditado de recibir, pero sí que estamos en una relación en al cual nos nutrimos el uno al otro.
Muchas veces se nos va la vida teniendo como foco de nuestra acciones a personas que no nos valoran y que incluso, solo dicen presente para disfrutar de algo que podemos ofrecerles, para endosarnos de alguno de sus problemas o bien se acercan cuando sus primeras opciones no están disponibles.





