Muchos anhelamos una pareja espiritual, alguien que pueda hacernos sentir completos en este mundo, hecho jirones de corazones rotos. Todos queremos a alguien que sea capaz de sanar nuestro podrido interior.
La mayoría de nosotros estamos acosados por la enfermedad del existencialismo. Somos vagabundos, interminablemente en busca de cosas que ni siquiera conocemos.





