El término empoderamiento cobra fuerza en la medida que las personas se
dan cuenta de las decisiones que tienen que tomar para recobrar el
control de sus vidas.
Érase una vez una persona cuyo trabajo era decidir qué marca de
lápices comprar para que toda la empresa usara los mismos y uniformar la
escritura.
Hizo el estudio por días, y llegó a escoger a la marca “azul”. Tenía
todo listo para ordenar la compra, e incluso ya había cerrado el trato
de palabra y un buen descuento con el proveedor, pero entonces su jefe
le pidió revisar los presupuestos de esa y otras marcas y decidió en un
segundo que “azul” no era lo mejor, que en realidad debía comprarle los
lápices a “verde”.
