Las mejores cosas de nuestra existencia, en realidad, nunca son “cosas”: son momentos,
lecciones, recuerdos, son abrazos intensos bajo la lluvia y emociones
que recorren nuestra piel por aquellas palabras sinceras susurradas al
oído. Todo ello acontece cuando nos sentimos verdaderamente libres y receptivos a lo que nos rodea, sin miedos, sin actitudes limitantes, sin prejuicios…
Una de las premisas que definen a la psicología positiva es la eterna cuestión de cómo ser más feliz. Martin Seligman,
máximo representante de esta tendencia y célebre psicólogo famoso ante
todo por sus trabajos sobre la depresión y la indefensión aprendida, nos
señala que una forma de conseguirlo es mediante el “engagement”. Sería esa capacidad para involucrarnos en los aspectos más positivos y simples de la vida, tales como soñar, abrazar, reír…