Cuántas veces
hemos pospuesto las cosas para mañana, en cuántos momentos hemos pensado
que las cosas se solucionarán por sí solas con tiempo o, en cuántas
ocasiones has pensado que tenías todo el tiempo del mundo para decirle
“te quiero” a esa persona que es tan especial para ti.
Vivimos con la falsa idea de que el tiempo es eterno
e inconmensurable. Falsa idea porque la vida cambia en un pequeño
instante sin que podamos detenerla, sin que podamos convencer a alguien
de que nos deje sólo un minuto más para poder hacer las cosas que
siempre quisimos, para vivir como siempre hemos deseado, para hablar con
quienes han pasado por nuestras vidas y decirle todo aquello que hemos
callado hasta otro día.
