Una de las claves de la alimentación en verano es consumir más agua y
sodio. Se pierde mucha cantidad de agua a causa de la sudoración y como
el cuerpo esta compuesto por un 70% de agua es fundamental reponerla.
La falta de sodio también nos perjudica y puede provocar problemas de
salud como la artritis.
Debemos procurar tomar un mínimo de 3 litros de agua
cada día durante el verano, un litro por la mañana, otro por la tarde, y
otro por la tarde/noche. Para aprovechar al máximo el consumo del agua,
se debe tomar siempre a temperatura ambiente y beberla a pequeños
sorbos. Después de venir de la calle o hacer ejercicio si tienes mucho
calor, espera siempre unos minutos a que se regule la temperatura de tu
cuerpo antes de beber.