En nuestro camino espiritual nos enfrentamos a determinadas encrucijadas que nos obligan a detenernos unos instantes, que nos llevan a la duda.
No hay que tener miedo a la duda, es sólo la constatación de que seguimos teniendo intacto nuestro sentido crítico y este, junto a la apertura mental, son nuestros aliados en el sendero.
No hay que tener miedo a la duda, es sólo la constatación de que seguimos teniendo intacto nuestro sentido crítico y este, junto a la apertura mental, son nuestros aliados en el sendero.
