Las personas conflictivas pueden resultar un gran pesar en nuestras vidas. Siendo ellas normalmente incapaces de dirigir su atención hacia lo positivo, hacia las soluciones, se especializan en encontrar o hacer el punto de discordia o de conflicto.
Todos tenemos la capacidad de irradiar una energía, de vibrar de una determinada manera y de crear a nuestro alrededor una atmósfera asociada a lo que llevamos dentro y solemos exteriorizar. Luego una persona conflictiva, no solo se afecta a sí misma, sino que es capaz de afectar a todo su entorno, incluidos nosotros si se lo permitimos.

