Deseamos Amor tanto como tememos recibirlo. Anhelamos ser vistos a la vez que huimos de la posibilidad de serlo.
Tenemos tanta hambre del profundo abrazo de la presencia, de los ojos tiernos que se posan en nosotros con comprensión y empatía, así como tratamos de escapar de ese abrazo; es tan íntimo, tan peligroso, nos deja tan expuestos…

