El diccionario define la “inteligencia” como la capacidad de entender o comprender. Esto, según los expertos, también puede y debe aplicarse al conocimiento de la sexualidad de uno mismo y los demás. La inteligencia sexual no es un talento innato sino una habilidad que se aprende. Cuando se ejercita, sus efectos pueden ser tan placenteros como sorprendentes, según los expertos.
Para la psicóloga y sexóloga Marian Frías, uno de los componentes del concepto de la inteligencia sexual (IS), introducido por los psicólogos estadounidenses Sheree Conrad y Michael Milburn, radica en que “cuando uno se conoce y se escucha a sí mismo, sabe cuáles son sus puntos de placer y aprende a comunicárselos a la otra persona, su vida sexual será más plena”.
Para la psicóloga y sexóloga Marian Frías, uno de los componentes del concepto de la inteligencia sexual (IS), introducido por los psicólogos estadounidenses Sheree Conrad y Michael Milburn, radica en que “cuando uno se conoce y se escucha a sí mismo, sabe cuáles son sus puntos de placer y aprende a comunicárselos a la otra persona, su vida sexual será más plena”.