¿Qué Es La "Nomofobia"?

El término nomofobia procede de “no mobile phone phobia” y hace referencia al miedo irracional a no tener acceso al teléfono móvil. ¿Cuántos de nosotros hemos sentido ansiedad cuando, por el motivo que sea, no hemos podido utilizar nuestro teléfono móvil? A veces, el móvil se queda sin batería y no podemos recargarlo. Otras veces, lo dejamos olvidado en casa o en el coche. En casos más extremos, nos lo han robado o se ha estropeado.


Cuando esto sucede, no sentimos lo mismo que cuando nos dejamos olvidado un bloc de notas, el reloj o un abrigo. Reconozcámoslo, vivimos enganchados al teléfono móvil. Y es que los smartphones han cambiado radicalmente nuestra forma de vivir. Las tareas que antes sólo podíamos realizar con hasta tres aparatos diferentes, ahora las podemos hacer con un solo dispositivo.

Con nuestro teléfono móvil ahora podemos hacer fotos, grabar vídeos en alta calidad, tomar notas, mandar mensajes de texto, etc. Son pequeñas acciones que marcan nuestro día a día. Y sí, nos mantienen pegados al smartphone como si nos fuera la vida en ello. A nivel internacional existen más de 7 mil millones de personas en el mundo que usan un dispositivo electrónico para comunicarse. Y esta cifra va en aumento.

Estadísticas internacionales señalan que la nomofobia puede ser más frecuente en los usuarios jóvenes de smartphones, que son los dispositivos que generan mayor dependencia por las amplias posibilidades que ofrecen. No todas las personas padecen síntomas de ansiedad cuando se separan de su teléfono móvil, pero si esto te está empezando a ocurrir en tu caso, puedes estar desarrollando un problema: la nomofobia o miedo irracional a estar sin teléfono móvil.

Nomofobia, ¿la enfermedad del siglo XXI?

Las redes sociales, tales como Instagram, Facebook, Twitter, etc. forman ya parte de nuestras vidas. Si no subimos a Facebook la foto de nuestra última adquisición o no compartimos nuestra mejor foto en la playa, parece que estamos “fuera de juego”. Puede que las redes sociales y las app de fotografía sean las causantes de este trastorno, fundamentalmente. Esto me hace pensar que vivimos en una sociedad donde los valores han cambiado.

Ahora lo que impera es el “postureo”, o lo que es lo mismo, mostrar la “mejor versión” de nosotros mismos para decirle al mundo lo bien que vivimos o lo atractivos que somos. El problema no es que lo hagamos de forma esporádica. Es la necesidad imperiosa de hacerlo.

La nomofobia se puede entender también como una adicción. Al igual que existen personas que no pueden pasar sin su dosis diaria de tabaco, alcohol u otras drogas, las hay quienes no pueden pasar sin su teléfono móvil. Tener una adicción no es malo “per se”. Los psicólogos solemos decir que existe un problema cuando esa conducta trae consecuencias negativas o interfiere de forma significativa en la vida de la persona.

Así, estar enganchado al móvil no es malo, siempre y cuando no produzca consecuencias negativas. El problema es que las está teniendo, sobre todo a los jóvenes.

Permanentemente enganchados al smartphone

Por desgracia, no es raro ver a parejas paseando o tomando un café sin dirigirse una sola mirada. Sus miradas están fijas en sus teléfonos móviles. Están presentes en un sentido físico, pero su atención está en otra parte. Y esto es extensible a grupos de amigos o a personas que pasan el tiempo solas.

Incluso en el trabajo es problemático el uso del teléfono móvil. Esto acarrea problemas de productividad, de concentración e incluso estos dispositivos pueden llegar a convertirse en un enorme agujero negro para el tiempo. Pero lo más alarmante es el uso que hacemos del móvil mientras conducimos. Eso es muy grave. Aquí ya no está en juego nuestro empleo, sino nuestra vida y la de los demás.

La dependencia que puede llegar a crearse hacia este tipo de dispositivos es mayor, en algunos casos, que la que podríamos tener de nuestra pareja o de nuestra familia.

Síntomas de la nomofobia

Los síntomas de la nomofobia son similares a los de cualquier otra adicción, aunque en esta ocasión nos encontramos ante una adicción sin sustancias. Así, los síntomas más comunes que genera la nomofobia son los siguientes:

Palpitaciones.
Temblor.
Agitación.
Taquicardia.
Desorientación.
Sensación de ahogo o de falta de aire.
Sensación subjetiva de angustia.
Desesperación.
Alteraciones del sueño.
Sudoración.
Revisar el móvil innumerables veces.
Pérdida de la capacidad de atención.
Baja autoestima.
Depresión.
Sensación de soledad.

Además del ya descrito temor a perder el teléfono móvil y otros temores asociados, otras características clínicamente significativas son: el uso excesivo o impulsivo del teléfono, o su uso para protegernos de otros temores o ansiedades sociales, como la que puede generar el hecho de que tengamos que comunicarnos cara a cara.

Cuando el móvil se utiliza como objeto “contra-fóbico”, la persona siente la necesidad de tenerlo siempre en la mano, incluso si no lo usa, como cuando duerme. Esto puede llevar a la persona a revisarlo compulsivamente con la idea de que le ha llegado un mensaje u otra forma de comunicación, sin que se diera cuenta.

En este sentido, las personas que experimentan ataques de pánico pueden sentir que estos aparecen a continuación de una determinada situación: la que dicta que ocurrirá algo negativo. Por lo tanto, justifican la dependencia del teléfono porque piensan que pueden necesitarlo en cualquier momento para pedir ayuda.

Esto desata en ellas una gran ansiedad, sobre todo en lugares donde está prohibido hacer uso del móvil, como en hospitales o lugares de trabajo. Otras personas con nomofobia también podrían sentir una ansiedad elevada en estas circunstancias, incluso cuando no presenten ataques de pánico.

¿Qué otros trastornos están asociados con la nomofobia?

Existen una serie de trastornos que son consecuencia de la nomofobia. Así, nos podemos encontrar con el “síndrome de la vibración fantasma”. En el síndrome de la vibración fantasma la persona siente que el teléfono móvil vibra, incluso cuando no lo tiene consigo. Otro síntoma asociado es el llamado “síndrome de la desconexión”. Según este síndrome, el uso del móvil reduce drásticamente la cantidad de interacción cara a cara de las personas.

El “tecnoestrés” es otro síndrome asociado a la nomofobia. Se trata de que la persona desarrolla trastornos del estado de ánimo, como la depresión, debido al aislamiento que genera el estar siempre pendiente del móvil.

Otra complicación que puede derivarse de la nomofobia es el trastorno de ansiedad social. Esto es debido a las facilidades comunicativas que ofrecen los smartphones en personas con un acusado temor a relacionarse con otras. También podría ocurrir que, a partir de la nomofobia, se produjera un trastorno de adicción a internet, a las apuestas, a las compras o al consumo de pornografía, entre otros.

Tratamiento de la nomofobia

Aún es poca la información fiable con la que contamos para determinar cuál es el tratamiento más adecuado para la nomofobia. En un principio podemos pensar que, siendo una adicción, funcionaría cualquier intervención que haya mostrado resultados positivos con otra adicción “de mayor tradición” y por lo tanto más estudiada.

Existen programas de desintoxicación al móvil en algunos países y son análogos a los programas para la desintoxicación por abuso de sustancias. En estos centros se restringe total o parcialmente el uso de aparatos electrónicos como móviles, ordenadores y tablets. Al mismo tiempo se entrena a la persona en técnicas de relajación y de autocontrol.

Como vemos, la nomofobia es un problema de nuestros días, fruto de las grandes posibilidades que nos brindan nuestros smartphones. En este sentido, es importante hacer un uso inteligente de estos dispositivos y entender que existen formas de comunicarse mucho más productivas y que nos reportarán mayores beneficios.

Si eres una de las personas que sufre de nomofobia, la desintoxicación digital te permitirá mejorar tu salud mental y tus relaciones interpersonales, incrementar la productividad y aumentar la sensación de autocontrol y bienestar. ¿No merece la pena?.