Tantra, El Sexo Sagrado

Somos un cosmos viviente porque dentro de nosotros viven millones y millones de células dotadas de su propia conciencia. Son en realidad entes individuales aunque pertenezcan al universo de nuestro cuerpo.

Cuando la felicidad y el gozo más profundo conmueven nuestro ser, cada una de nuestras células vibra con esa dicha irradiando su mayor potencial de energía y ese fabuloso micro universo que es nuestro cuerpo se llena de un gozo pleno y luminoso, de una “música de las esferas” llenándolo todo de armonía.

Esto no es ni más ni menos que el mítico Orgasmo Cósmico que persiguen los tántricos, el cabalgar en la Ola del Placer que conmociona todo nuestro cuerpo. Algo que va más allá de una mera experiencia genital o sensorial porque es una experiencia holística que implica a la totalidad de nuestro ser.

Por eso el ritual tántrico insiste tanto en alargar la experiencia erótica e implicar en ese acto sublime y sagrado a todos nuestros sentidos, conciencia y emociones; para que cada una de nuestras células y neuronas participen de esa explosión de luz y energía que vitalizará todo nuestro cuerpo.

Cuando el sexo es mágico

Si con lo anterior creo haber dejado claro que la experiencia de la plenitud total genera en nuestro ser un enorme potencial de energía, canalizando adecuada y conscientemente esa energía estamos en condiciones de realizar un acto mágico de un gran poder.

La energía sigue al pensamiento, dice el viejo arcano y en realidad la magia es mantener en nuestra conciencia una idea con la suficiente claridad, intensidad y temporalidad para que se manifieste en el mundo material produciendo resultados tangibles y concretos.

Las invocaciones o enunciados mágicos y los rituales sólo tienen por meta incrementar el nivel de energía del que vamos a disponer, pero está claro que es el amor, la emoción y la plenitud sexual unidas quienes llevan ese nivel energético a su máxima expresión.

La unión de magia y sexualidad es algo tan viejo como la propia humanidad y está en las propias raíces chamánicas del tantrismo y del taoísmo, pero también en otras culturas como la Cábala -la sabiduría suprema de la Cábala es el misterio del sexo- nos dice M. Wayte y, como no, en la tradición mágica occidental, supuestamente traída por los templarios tras su regreso de las Cruzadas. Crowley escribió todo un tratado de artes adivinatorias utilizando la magia sexual.

La astrología no es ajena a esto y por eso no es extraño que entre los simbolismos de la casa VIII estén la sexualidad, el poder oculto y los recursos que se consiguen por métodos no ordinarios. En realidad el eje de las casas 2 y 8 tienen que ver con el uso que hacemos del poder y la energía, pues aunque su simbolismo más popular tiene que ver con el dinero, en realidad, para los humanos, el dinero es una especie de manifestación simbólica pero real de la energía.

Comprenderéis que no puede haber una fórmula mágica más poderosa, un encantamiento más eficaz y de resultados más concretos que esta fórmula magistral que propone el Tantra de unir Amor, Conciencia y Fuerza sexual. Por eso el Tantra es mucho más eficaz y fácil de practicar entre dos personas que están enamoradas y la profunda intimidad de sus prácticas sexuales mucho más segura en una pareja estable.