20 de noviembre de 2015

Reflexión: La Carreta Vacía

La humildad consiste en callar nuestras virtudes y permitirle a los demás descubrirlas. Nadie está más vacío que aquel que está lleno de sí mismo.
Nada de lo que podamos conseguir nos hace dignos de alabanza ni superiores a los demás. Solo la bondad y la humildad nos ayudan a elevarnos y se constituirán como soportes de nuestra felicidad en el camino.



La Carreta Vacía


Caminaba con mi padre, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:

- Además del cantar de los pájaros, ¿escuchas alguna cosa más?

Agudicé mis oídos y algunos segundos después le respondí:
-Estoy escuchando el ruido de una carreta...

-Eso es, dijo mi padre. Es una carreta vacía.

Y pregunté a mi padre: ¿Cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?

Entonces mi padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido. Cuánto más vacía la carreta, mayor es el ruido que  hace.

Me convertí en adulto y hasta hoy, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todos, siendo inoportuna, presumiendo de  lo que tiene, sintiéndose prepotente y haciendo de menos a la gente, tengo la impresión de oír la voz de Mi padre diciendo: "Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace”.

"Nadie está más vacío, que aquel que está lleno del Yo mismo".