Artículo: Nadie Está Más Vacío Que Aquel Que Está Lleno De Sí Mismo


No hay nadie que esté tan vacío como aquel que está lleno de sí mismo, pues cuando uno se encierra solo en su burbuja, su corazón se torna egoísta y sus intereses narcisistas le impiden enriquecerse de todo aquello que el mundo le ofrece.
Por eso se dice que a aquellas personas a las que solo les interesa “la primera persona” se vuelven toscas, rudas y vacilantes, a pesar de que sus creencias les hacen pensar que su frialdad y su “gran” identidad es un gran ejemplo para el mundo.
Porque esas personas narcisistas no se dan cuentan de que en su egoísmo se vuelven intratables mientras que al mismo tiempo pierden la oportunidad de disfrutar de miles de cosas a la vez que se van quedando cada vez más vacías y sin esencia.

Los 8 vacíos de las personas narcisistas

 

Tristemente, las personas narcisistas tienen que convivir con muchos vacíos debido a su desinterés y egocentrismo. Veamos algunos de ellos:


1-Vacíos de empatía

 

Sus constantes “yo, mi, me, conmigo” les hacen perder la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Ya no es que no les interese, sino que se convierte en una cuestión de hábito. Por eso día tras día pierden la capacidad del entendimiento mutuo, pues solo consiguen validar sus sentimientos atendiendo a sus intereses y a sus necesidades.

2-Vacíos de sana autoestima

 

En este punto cabe recordar que la propia comprensión y aceptación de su interior se vuelve obligatoriamente mermada, pues no consigue descubrirse a sí mismo más allá de lo que su imaginación crea y recrea.
Por eso, por culpa de estas proyecciones, cultivan una falsa autoestima, no logran alcanzar su propio autoconocimiento y se impiden a sí mismos quererse sin reservas y en total plenitud.

3-Vacíos de lealtad y honestidad

 

La honestidad y la lealtad expresan respeto por uno mismo y por los demás, tiñen la vida de confianza, de sinceridad y de apertura, mostrando la esencia más profunda con franqueza.
Por culpa de su egocentrismo, la personas narcisistas y egoístas se pierden la oportunidad de confiar, de ganarle el pulso a la incertidumbre y de caminar por la vida disfrutando del paisaje.

4-Vacíos de amor

 

¿Hay algo más triste que no conocer el poder del amor? Amar y ser amado requiere de consideración, de respeto, de responsabilidad y de valores. Por eso, quien no es capaz más que de amarse a sí mismo, no podrá llevar más allá un sentimiento tan profundo como el amor, limitando así de manera drástica su repertorio emocional.

5-Vacíos de tolerancia y humildad

 

Las personas narcisistas no son capaces de tolerar y aceptar las opiniones, sentimientos, conductas o pensamientos de los demás mientras que sean diferentes a las suyas.
Por eso se posicionan en el lado del vacío, impidiendo una actitud positiva ante las relaciones y la diversidad, sesgando su diálogo interno y su propio crecimiento emocional y social.

6-Vacíos de responsabilidad

 

Una persona que solo piensa en sí misma es incapaz de responder y de dar cuenta de sus actos ante el resto de la sociedad. Como consecuencia se produce un aislamiento social aún mayor que genera una fuerte inmadurez que le permite incluso cultivar aquellas facetas que le interesan.

7-Vacíos de vida y de libertad

 

Porque están sometidos a sus creencias y a sus pensamiento que se limitarán en sus actitudes y en sus anhelos, sean conscientes o no de estos. Una persona libre detesta poseer u ostentar poder, pues en el momento en el que lo haga se convertirá en esclavo de su propio cargo, renunciando así a su vida y a sus deseos.

8-Vacíos de identidad

 

Esto es, si cabe, lo más duro y lo más consecuente con todos los vacíos comentados. Una persona que solo piensa en sí misma y que solo sabe admirar y querer sus cualidades está vacía de identidad, pues no será nadie en el mundo al no tener un mundo de referencia.
Es decir, que quien se cree más que nadie nunca podrá aspirar a crecer en el mundo, se limitará a escuchar su propia versión de su existencia y no podrá más que permanecer en la amargura de sus aspiraciones vacías y carentes de toda emoción.