28 de septiembre de 2017

Carta Para La Paz Entre Mujeres Y Hombres

Querida mujer.
Hay quien dice que mujeres y hombres somos iguales. Otros dicen que somos diferentes.  Yo, todavía estoy haciendo mi propia idea al respecto.

Sí que hay algo que nos une a ti mujer, a mí, y a todos, y es que salimos del vientre de nuestra madre. Los primeros meses de nuestra vida, mientras nos estamos formando, permanecemos dentro y después muy cerca de nuestra progenitora durante un largo tiempo.

De pequeño aprendí a no llorar, porque “los niños no lloran”. Y a no tener miedo, porque “los hombres son valientes”. Me enseñaron que se ser un hombre era no ser muchas cosas; no ser una niña, no ser un flojo, no ser marica. Mi madre se encargó de que quedara claro que no tenía que ser como mi padre.

Pero, y entonces, ¿cómo es un hombre? Esa duda me asaltó durante mucho tiempo.

En la TV siempre dicen que los hombres somos violentos, maltratadores, insensibles, explotadores o violadores. Si eso es así, ¿quién quiere ser un hombre?

Por alguna razón que desconozco, mi alma eligió posarse en un cuerpo masculino para vivir la experiencia vital en este mundo en este momento de la historia.

Yo decidí portarme bien con las mujeres, sanar las heridas de los ancestros, tratarlas con respeto, incluso idolatrarlas.

Decidí hacer siempre lo que ellas querían. Ansiaba demasiado su compañía, su olor, su sensibilidad, pero, con todo lo anterior, no me fue muy bien.

Era como si ellas dijeran que querían esa cosa y luego, al dárselo, hicieran lo contrario. Y sufrí por amor… Y me tomaron el pelo. O, mejor dicho, yo me lo dejé tomar. Era el precio que tenía que pagar para aprender un par de lecciones.

Entonces me fui al otro extremo y jugué a ser un tipo duro y claro eso tampoco funcionó.

No se trataba de jugar a ser otra persona, se trataba de ser quién era realmente, fuera de todos los debería y las suposiciones.

Desde hace un tiempo trabajo en mi para sentir las emociones que durante años frené, para no necesitar a una mujer para descargar mi frustración, para poder tratarte como igual y apreciar también nuestras diferencias, para poder quererme a mí lo suficiente y no idolatrarte demasiado.

Me esfuerzo para amarte y dejarme amar, para ser y dejarte ser, para cuidarte y dejar que me cuides,  para escucharte y poder comunicarte lo que me ocurre, aunque me de miedo, aunque me haga sentir vulnerable. Para poder quererte por lo que eres y no por mi proyección de lo que deberías ser.

Sueño con poder amarte de manera incondicional, aceptando cada una de tus partes, tus luces y tus sombras y para eso primero tengo que encontrar ese amor en mi.

Yo quiero un mundo en el que tú y yo tengamos los mismos derechos y obligaciones y en el que también podamos disfrutar de nuestras singularidades.

No quiero mirar atrás ya que yo no soy responsable del sufrimiento causado. Quiero mirar adelante y construir una sociedad en la que cada uno ocupe el espacio que su corazón quiera y se responsabilice de su vida.

Para ello te tiendo mi mano, para que caminemos juntos en estos tiempos revueltos de indeterminación de roles y de batallas entre bandos, para que juntos aprendamos a querernos de una manera diferente, más consciente, incondicional. Para que juntos seamos más fuertes y felices y vivamos una vida llena de Libertad, Amor y Propósito.